Iquique proviene del aimara: Iki Iki, que significa “lugar de sueños”, “lugar de descanso” y es conocida como una ciudad puerto, donde sus habitantes conviven en armonía con la actividad portuaria y con el impulso comercial que genera la Zona Franca, centro comercial que basa su actividad en la importación y comercialización de productos que llegan a la ciudad a través del puerto.

La historia del Puerto de Iquique como plataforma comercial se remonta a los albores del siglo XX, época en la que Iquique, recientemente anexado al territorio chileno tras la Guerra del Pacífico, ostentaba de una pujante economía derivada de la industria del guano y el salitre.

Un ferrocarril a vapor transportaba la carga proveniente de las salitreras, la que era embarcada “a pala” en las goletas y vapores que se resguardaban del oleaje en las cercanías de la ex Isla Serrano.

Para ese entonces, el puerto ya contaba con un malecón y un Molo de Unión entre la isla y tierra firme.

En 1912 Iquique era un puerto muy importante, ya que la actividad salitrera originaba un movimiento de 1.300.000 toneladas al año. La transferencia de carga se realizaba a través de los numerosos muelles particulares existentes y las condiciones de mar eran bastantes aceptables, ya que la Isla Serrano protegía en parte las operaciones de las lanchas dedicadas a esas faenas.

No obstante, la Primera Guerra Mundial puso de manifiesto la inminente decadencia del salitre. Hubo una grave crisis de post–guerra y, aún cuando la actividad logró recuperarse, el salitre sintético empezó a desplazar definitivamente al nitrato natural, lo que repercutió también en la actividad portuaria de la ciudad.

En el año 1927, la Comisión de Puertos llamó a propuesta pública para la ejecución de las obras del Puerto de Iquique, iniciándose al año siguiente la construcción del puerto artificial. Las obras finalizaron en 1932, precisamente en medio de la gran crisis económica mundial que tuvo fuertes repercusiones en la industria del salitre, en ese momento, la principal actividad económica.

Las obras en el puerto contemplaron la construcción de un Molo de Unión entre tierra firme y la Isla Serrano, un Molo de Abrigo de 864 metros de longitud con un malecón de atraque, además de la construcción de un Espigón de 330 metros de largo por 100 metros de ancho.

La nueva infraestructura fue administrada por el Estado a través del Servicio de Explotación de Puertos hasta 1960, año en que se crea la Empresa Portuaria de Chile (EMPORCHI), entidad bajo la cual se regirían centralizadamente los diferentes puertos públicos del país.

El 19 de diciembre de 1997 se crea Empresa Portuaria Iquique (EPI) tras la publicación en el Diario Oficial de la Ley N°19.542, de “Modernización del Sector Portuario Estatal”, normativa que ampara la creación de empresas portuarias autónomas. De esta manera, EPI inició sus actividades el 30 de abril de 1998, fecha en que se publicó -en el mismo diario- el decreto supremo que designó a su primer directorio.

Dentro de las atribuciones de las empresas creadas por esta Ley, se encuentra la facultad para realizar sus actividades directamente o a través de terceros, mediante concesiones portuarias. Es así como luego de una exitosa licitación internacional, EPI con fecha 1° de julio de 2000, concesionó a Iquique Terminal Internacional S.A. (ITI) uno de sus dos muelles, estableciéndose un sistema mono operador para el Terminal Espigón y uno multioperador para el Terminal Molo.

El contrato de concesión contempló un programa de inversiones a cinco años, orientado a optimizar la eficiencia portuaria y a generar obras de adelanto en materia de infraestructura. Una vez cumplidas las inversiones iniciales, la empresa concesionaria aumentó el plazo del contrato en 10 años, sumando así un nuevo plan de inversiones, en el que se destaca la ampliación del Sitio 4 en 69 metros, lo que permite al Puerto de Iquique recibir naves de más de 300 metros de eslora.

Durante 2011, La Empresa Portuaria Iquique inició los proyectos de ampliación más importantes realizados en el puerto desde su construcción en 1928, que en su total aportaron 35.000 m2 de área útil por un total de 7 mil millones de pesos.

En 2012, el directorio y los ejecutivos de la empresa decidieron iniciar el proceso de licitación del Terminal Molo y sus respectivas áreas de respaldo, mediante concesión a 30 años que dentro de su plan de inversiones contemplaba proyectos de ampliación por más de 78 mil millones de pesos y que buscaban aumentar la capacidad del puerto para recibir a la nueva generación de naves New Panamax, de 366 metros de eslora y capacidad para hasta 12.000 TEUs*.

2014 fue un año de grandes desafíos. Los sismos de abril sin lugar a dudas pusieron a prueba la gestión del puerto y en este sentido cabe destacar que EPI logró superar cada reto con un esfuerzo coordinado de todo el sistema logístico-portuario: a dos días del primer movimiento telúrico el puerto reactivó las operaciones y la planificación naviera no fue afectada.

Sin embargo, los daños sufridos por el Terminal Nº1 Molo, influyeron en que el proceso de licitación iniciado el año 2014, resultara sin oferentes.

En tanto, la tarea de recuperar el Terminal Nº1 Molo ha sido la más crucial y de largo plazo para el desarrollo del puerto. EPI inició este proceso casi inmediatamente posterior a los terremotos y fue su prioridad durante 2014 y 2015, año en que iniciaron las obras en terreno.