Magdalena Balcells González, presidenta Directorio de Empresa Portuaria Iquique
El Puerto de Iquique ha sido históricamente un motor de desarrollo para la región de Tarapacá y un actor clave en la articulación comercial del norte de Chile con los países vecinos. Hoy, al proyectar la próxima licitación de su concesión para el periodo 2030–2060, resulta imprescindible comprender que no estamos frente a un proceso meramente administrativo, sino ante una decisión estratégica que definirá el futuro logístico, productivo y territorial de la región.
El desempeño reciente del puerto confirma su relevancia y potencial. Durante 2025, el Puerto de Iquique alcanzó un récord histórico al transferir más de 3 millones 560 mil toneladas de carga. En el ámbito de la carga contenedorizada, tradicionalmente el puerto movilizaba en promedio, durante los últimos cinco años, alrededor de 275 mil TEUs —unidad estándar equivalente a contenedores de 20 pies—. Sin embargo, en 2025 se alcanzó la cifra de 426.826 TEUs, lo que representa un incremento del 55%, reflejo de un dinamismo logístico creciente y de la diversificación de operaciones.
Planificar el desarrollo del puerto exige una mirada integral y de largo plazo. No se trata únicamente de proyectar infraestructura portuaria moderna, eficiente y competitiva, sino de articularla con el crecimiento de la red logística, la conectividad vial y multimodal, la integración con la Zona Franca, los parques industriales y las cadenas productivas regionales, así como con los flujos de comercio del hinterland internacional.
Solo mediante una planificación armónica e integrada podremos responder adecuadamente a las exigencias del comercio global y a las oportunidades que abre el corredor bioceánico vial y desafíos como la reciente apertura del cabotaje marítimo.
La licitación de la nueva concesión representa una oportunidad histórica para fortalecer la infraestructura, atraer inversión, promover innovación y consolidar un modelo de desarrollo portuario sostenible, alineado con las necesidades del territorio, las expectativas de la comunidad y las tendencias del comercio internacional. Es en ese diseño y proceso nos encontramos inmersos, pensando en Tarapacá.
El futuro del Puerto de Iquique no es solo un desafío portuario. Es una decisión de desarrollo regional. Y ya hemos comenzado a diseñarlo.


