Columna de Rubén Castro Hurtado, gerente general Empresa Portuaria Iquique
Han transcurrido cuatro años desde las primeras aproximaciones institucionales destinadas a materializar el Corredor Bioceánico Vial. Hoy, tras nuestra reciente participación en el encuentro “Tarapacá Day” en Campo Grande, Mato Grosso do Sul , queda de manifiesto que el principal desafío ya no es diseñar el trazado, sino acelerar su desarrollo operativo y transfronterizo. Para consolidar a Tarapacá como protagonista del comercio internacional en el Pacífico, el sistema portuario debe asumir un rol proactivo, traduciendo las voluntades políticas en una hoja de ruta técnica e integradora.
Compartimos ante las autoridades brasileñas un plan que considera cuatro pilares para dotar de dinamismo a la ruta. En primer lugar, es imperativo el fortalecimiento de capacidades locales mediante la capacitación y certificación internacional de operadores logísticos. Reducir las brechas normativas y operativas entre ambas regiones permitirá adoptar nuevas tecnologías y dominar las exigencias documentales de mercados estratégicos como China.
En segundo término, requerimos una gobernanza público-privada robusta. No basta con facilitar las aduanas; necesitamos estructurar circuitos logísticos integrados que coordinen los flujos bidireccionales, permitiendo que los camiones transiten con carga eficiente tanto de importación como de exportación. Esto nos lleva al tercer pilar: la optimización de flujos y la complementariedad de cargas. Integrar retornos con maquinaria o insumos industriales reduce los viajes vacíos, minimiza costos y dota a la cadena de una sostenibilidad económica y resiliencia ambiental indispensables ante la volatilidad global.
Finalmente, el camino hacia la eficiencia debe validarse en terreno mediante proyectos piloto. Esto nos permitirá identificar los cuellos de botella burocráticos y físicos , tomando decisiones basadas en datos reales de costos y tiempos, considerando que los estados cuentan con estrictas regulaciones sanitarias y de trazabilidad en el destino asiático.
El compromiso presidencial y la robustez de la Zona Franca de Iquique configuran un escenario inmejorable. El Puerto de Iquique, con su continuidad operacional y capacidad estratégica, está listo para sumarse a este desafío. Es el momento de avanzar con audacia para consolidar una ruta segura, eficiente y de costos atractivos para los actores privados.


