Columna de Magdalena Balcells González, presidenta de Empresa Portuaria Iquique
El inicio de un nuevo año nos invita no solo a proyectar cifras, sino también a reflexionar sobre el rumbo que queremos dar al Puerto de Iquique. En un contexto marcado por mayores exigencias logísticas, crecimiento sostenido de la demanda y transformaciones en el comercio exterior, el desafío es avanzar con visión estratégica, responsabilidad y sentido de futuro.
A las tareas propias del proceso de licitación de la concesión portuaria hacia 2030, se suman desafíos estructurales que debemos abordar con decisión. El primero es adaptar nuestros procesos logísticos para alcanzar mayores estándares de eficiencia y calidad, incorporando mejoras operativas que respondan a las necesidades actuales y futuras de los usuarios del puerto.
En consecuencia, la competitividad portuaria hoy no depende solo de infraestructura, sino de la capacidad de coordinar actores, optimizar flujos y responder con agilidad a un entorno cada vez más dinámico.
Asimismo, debemos gestionar adecuadamente el crecimiento de los volúmenes de carga, proyectando los servicios portuarios más allá del recinto, con una mirada territorial que considere a las comunas de la región y su rol dentro de una cadena logística ampliada y articulada.
Otro eje fundamental es fortalecer el vínculo con todos los actores de la comunidad logística: concesionarios, operadores, transportistas, usuarios y autoridades. Solo a través del trabajo colaborativo, el diálogo permanente y la búsqueda de soluciones integrales e innovadoras podremos responder a los desafíos que plantea un sistema cada vez más complejo y exigente, acorde a las nuevas exigencias del comercio exterior y la logística moderna.
Como empresa pública, también tenemos la responsabilidad de dar señales claras y visibles de nuestro compromiso con el crecimiento de la demanda. Esto implica un involucramiento activo, coherente y transparente, que otorgue certezas y confianza a autoridades, proveedores, usuarios y clientes.
El futuro del Puerto de Iquique exige proponer e implementar soluciones enmarcadas en una logística integrada, capaz de convocar voluntades y coordinar esfuerzos. Demostrar que podemos crecer de manera sostenible e integrada no solo fortalece nuestra proyección, sino que pone en valor el rol estratégico de nuestro puerto para el desarrollo regional y del país.


